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Ingredientes para 4 personas:
– 4 cuartos traseros de pollo.
– Pan duro del día anterior.
– 1 puerro.
– 1 cebolla.
– 2 dientes de ajo.
– 2 tallos de apio.
– 2 tallos de cardo.
– 1 hoja de laurel.
– Un poco de perejil fresco.
– 1⁄2 chirivía.
– 1⁄2 nabo blanco
– 2 zanahorias.
– 2 patatas.
– 2 huevos.
– 3 cucharadas leche.
– Maicena para rebozar.
– Aceite de oliva para freír.
– Sal marina al gusto.
– Hierbas aromáticas al gusto: nosotros solo hemos utilizado tomillo fresco.
-Especias al gusto: nosotros hemos utilizado jengibre, nuez moscada y pimienta negra.
– Hebras de azafrán.
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Receta:
Lo primero es preparar un buen caldo de pollo y verdura. Para ello, pelamos lavamos y troceamos las verduras: chirivía, puerro, cebolla, zanahorias, patatas, cardo, nabo blanco y apio.
En una olla grande con agua fría, ponemos los cuartos traseros de pollo y las verduras que hemos pelado, lavado y troceado. Mientras llevamos a ebullición, vamos despumando: quitar con la espumadera las impurezas que en forma de espuma floten en el caldo durante la cocción.
Cuando el caldo está libre de espuma e hirviendo, añadimos sal, las especias, las hierbas aromáticas, el laurel y las hebras de azafrán. Tapamos y dejamos cocer a fuego lento durante dos o tres horas.
Sacamos el pollo y las verduras. Dejamos templar para no quemarnos. Mientras, colamos el caldo, rallamos el pan duro, batimos levemente los dos huevos, solo un poco, pelamos y picamos los dos dientes de ajo y el perejil -previamente lavado y seco-.
En un bol ponemos las patatas, la chirivía, el nabo, y las zanahorias. Aplastamos con el tenedor hasta tener una pasta homogénea, que no sea una crema.
Pelamos y deshuesamos el pollo. Lo picamos finamente con un cuchillo de cocina muy afilado, o con una tijera si lo preferimos, nunca con una picadora ni un procesador de alimentos porque se nos hará una papilla demasiado líquida para nuestro propósito.
Pasamos la carne de pollo al bol donde tenemos las verduras aplastadas, incorporamos el ajo y el perejil picados. Mezclamos todo muy bien.
Añadimos los huevos que hemos semibatido y mezclamos. Vertemos las tres cucharadas de leche, una pizca de sal y podemos especiar un poco si nos gusta, mezclamos. Incorporamos poco a poco el pan duro del día anterior que hemos rallado y vamos mezclando hasta conseguir una pasta manejable que no se pegue a las manos.
Apartamos en una olla mediana el caldo que deseemos para hacer la sopa, llevamos a ebullición e incorporamos los fideos. Coceremos el tiempo que indique el paquete.
Mientras, en una sartén ponemos a calentar el aceite a temperatura media alta -7 de 9-, el objetivo es freír las albóndigas que quedarán crujientes por fuera y suaves en el interior para que aporten sabor y variedad de texturas a la sopa.
Con las manos muy limpias, damos forma a las albóndigas, las enharinamos con la maicena y las freímos por tongadas para que no se peguen y para poder moverlas con facilidad dorándolas por igual.
Al servir, podemos presentar en una sopera al modo tradicional, o platear. Sacamos las albóndigas aparte para que cada uno añada a su gusto si lo desea.
Las albóndigas que sobren se pueden congelar sin problema, seguirán estando deliciosas cuando queramos utilizarlas acompañadas de una salsa o de unas patatas fritas.
1.- Expiración García Sánchez. (1994). La cocina de Al-Ándalus, pág. 57. Y, Prof. Israel Sanmartín. La cocina de Al-Ándalus, Apuntes de Gastronomía, pág. 16. Universidad de Santiago de Compostela (USC).
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