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Balansiya Raḥāl Palacio del Real de Valencia.

Balansiya, la Valencia musulmana de al-Andalus

Balansiya. Raḥāl andalusí. Palacio del Real de Valencia.

Balansiya Raḥāl Palacio del Real de Valencia. Maqueta.
Detalle de la maqueta de la zona del Palacio del Real correspondiente al antiguo real andalusí, posteriormente conocido como Real Vell.

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Palacio del Real de Valencia. Tosca (1651-1723).
Real Vell y Real Nou. Palacio del Real de Valencia. Tosca (1651-1723).

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Detalle de la maqueta de la almunya andalusí del Real. Valencia.
Detalle de la maqueta de la almunya andalusí del Real. Valencia.

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Maqueta del raḥāl andalusí de Balansiya que pasó a ser el Palacio del Real de Valencia.
Rahal (palacio real de campo, del árabe andalusí رحال raḥāl, y este del árabe clásico en árabe, رحل raḥl,) andalusí de Balansiya.

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Valencia 1563, Anthonis van den Wijngaerde.
Vista de València des del nord l'any 1563, obra del flamenc Anton van der Wyngaerde.

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Visión frontal del antiguo Palacio del Real de Valencia, año 1802.
Visión frontal del antiguo Palacio del Real de Valencia, año 1802. Plano perteneciente al conjunto de planos que el ingeniero militar D Manuel Cavallero, dibujo en el año 1802 de todo el recinto del Palacio del Real. Al finalizar las edificaciones bajas del lado derecho, se encontraba la casa y las propiedades, entre ellas un molino, de un particular, D Javier Barrull, que lindaban con el Palacio- Del libro: El Palacio Real de Valencia (Los planos de Manuel Cavallero-1802), del Ayuntamiento.

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Planos del Palacio del Real de Valencia.
Los planos encontrados en la Biblioteca de París han permitido que la reconstrucción histórica, virtual y gráfica del Palacio del Real sea hoy una realidad.

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Reconstrucción del Palacio del Real. Valencia.
Reconstrucción del Palacio del Real.

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La Valencia andalusí conoció su mayor esplendor en el siglo XI, durante el reinado de ‘Abd al-Aziz ibn Amir, señor de la Taifa valenciana y constructor de la almunia que muchos historiadores identificaron con el palacio andalusí de los Jardines del Real, sin embargo, según las últimas investigaciones de los historiadores medievalistas del grupo Harca (Frederic Aparisi, Vicent Baydal y Ferran Esquilache) la almunia de ‘Abd al-Aziz estaba en la zona de Velluters, y el palacio andalusí de los Jardines del Real era el real (rahal) de sayyid Abu Zayd, de ahí su nombre: real, de rahal, palacio real de campo, del árabe andalusí رحال raḥāl, y este del árabe clásico raḥl, en árabe, رحل.

El origen musulmán del Palacio del Real de Valencia está fuera de toda duda. Es indudable que el rey se apodera en la ciudad de Valencia del real principal, el del emir Zayyān b. Mardāniš, el riyāḍ de los últimos gobernadores y emires de la ciudad, siendo sayyid Abū Zayd el titular anterior a Jaime (Torró 208). También ha quedado demostrado  el origen islámico andalusí del Palacio en la reciente conferencia «Cort i palau de rei: el Real de València en època medieval» impartida por D. Amadeo Serra Desfilis (Catedrático de Historia del Arte Medieval (Universidad de Valencia)) el 23 de mayo de 2026 en el en el Monasterio de Valldigna.

En la época andalusí, el ideal de todo distinguido hispanomusulmán era tener una almunia (casa de recreo con un bello jardín para su propio disfrute) o real (rahal) cerca de la ciudad.  La mayoría de las almunias o reales, eran palacetes con huertos y jardines, emplazados en las proximidades de las ciudades, donde las oligarquías estatales andalusíes se retiraban a pasar algunos períodos, especialmente los estivales. 

Las crónicas árabes de la época andalusí retratan a los musulmanes valencianos como personas de: elegante aspecto y gente rica, que disponía en sus casas de todos los enseres de lujo y de placer, y adquirían cualquier novedad exótica que apareciera (Sanchis Guarner).

Lo que más parece haber llamado la atención de los contemporáneos era el extraordinario afán de construcción de moradas espléndidas, palacios y jardines suntuosos que caracterizó ese momento de la historia urbana de Valencia. Los príncipes y los que participaban en su poder: secretarios, visires y oficiales, rivalizaban en esto. La consecuencia más evidente de este cambio fue sin duda una expansión espacial rapidísima.

Enric Guinot y Josep Torró sitúan los reales andalusíes de Valencia en el anillo periurbano, conectados a la red de acequias. Tras la conquista de 1238, estas fincas fueron confiscadas y convertidas en señoríos feudales por la aristocracia cristiana.

El real de sayyid Abu Zayd, que tras la conquista cristiana de Balansiya pasaría a ser el palacio de los reyes de Valencia y de toda la Corona de Aragón, estaba ubicado en la margen izquierda del río Guadalaviar, próximo al arrabal andalusí de la Vilanova, atravesando un puente formado por barcas, antecesor del de la Trinidad, siglos después.

Los hallazgos arqueológicos efectuados en 1986, bajo la calle General Elio, sacaron a la luz las ruinas de un amplio inmueble, del que unos 65 metros cuadrados permanecían sin techar, y una monumental alberca, parcialmente excavada, cercana a los 9 metros de anchura.

Las campañas arqueológicas realizadas por el SIAM (1986-1989), además de abundante documentación gráfica, recuperaron elementos arquitectónicos de diferente datación: basas y capiteles califales del siglo X -que dan idea del posible esplendor del pasado islámico-, pavimentos cerámicos de varias épocas y una gran muestra de arranques de pilastras góticas. También se realizaron exhaustivas series fotográficas a medida que avanzaron las excavaciones.

Se trataba de un complejo áulico abastecido por uno de los brazos de la acequia de Mestalla, conformado por edificios, balsas, jardines y pozos dispersos, del que, al menos, se pudo reconocer arqueológicamente un edificio articulado alrededor de un espacioso patio rectangular. También es interesante saber que el nombre Mestalla proviene de los Beni Mexdala, uno de los clanes magrebíes que contribuyeron a crear la huerta de Valencia.

La estructura era la típica andalusí, un «pabellón» con espacioso patio central en el que se desarrollaba una «jardinería rectangular, rodeada por andenes y atravesada por el medio  por un canal de agua hecho de baldosas blancas y rojas», todo ello de época almohade; este patio central ajardinado estaba  rodeado de las diversas estancias que formaban la residencia, pintadas de blanco con un zócalo de almangra (también conocida como almagre o almànguena es un pigmento natural de color rojo intenso formado por óxido de hierro y arcilla). Por fuera tendría huertas y jardines, y todo ello rodeado por un muro. Sus huertos y jardines fueron famosos en Balansiya, actualmente son los Jardines del Real de Valencia.

Éste debía ser uno de los reales más grandes de la Valencia de principios del siglo XIII, quizás el más importante, ya que por eso se lo quedó el rey, pero también cabe decir que en aquella zona al norte del Turia/Guadalaviar había muchos más reales parecidos pertenecientes a la oligarquía estatal y urbana andalusí.

Los musulmanes tuvieron unos días de plazo para abandonar la ciudad antes de que el 9 de octubre de 1238 el rey Jaime I y sus tropas entraran en Balansiya7Valencia. La ciudad, con sus casas, las murallas, la huerta, las alquerías y la red de acequias aparecieron a los ojos de los conquistadores como un formidable botín que habían venido repartiéndose desde hacía algún tiempo; El Llibre del Repartiment del Archivo de la Corona de Aragón testimonia hechos y repartos, se trataba de apropiarse de los bienes más valiosos e instaurar un sistema de nuevos vínculos sociales importados por los colonos cristianos y nuevas referencias cristianas en un espacio urbano de neta impronta islámica.

Jaime I renunció a ocupar el alcázar de los reyes musulmanes y escogió como lugar de residencia el real andalusí que los mismos reyes de taifa habían levantado en las afueras de la ciudad, al otro lado del río. Había sido en este rahal (real) donde se habían llevado a cabo las negociaciones secretas de rendición de la ciudad entre Jaime I y el enviado de Zayyan, ya que servía de alojamiento real durante el asedio, y el rey estaba delante cuando los andalusíes izaron el pendón real en la torre de Ali Bufat (donde hoy está el palacio del Templo), como señal de rendición «…… Respondieron ellos (los musulmanes) que les placía, y entonces fuimos a la rambla que había entre el real y la torre, donde descabalgamos …..”. Llibre dels Feyts de Jaime I, donde narra su entrada a Valencia. Además, el emplazamiento del Real tenía ventajas prácticas como el dominio visual desde la orilla norte del Guadalaviar/Turia con vistas preferentes hacia la ciudad amurallada, la vega del río y el mar en lontananza, la disponibilidad de terrenos para su ampliación y reforma en el futuro y, sobre todo, los huertos y jardines que convertirían este sector en un paisaje grato y cómodo para una residencia real, porque el lugar no era solo un palacio, contaba con una extensión de terreno fértil y bien regado, que le daría el nombre de El Real todavía recordado.

Se aborda la primera modificación y ampliación a partir de 1270, durante el periodo de Jaime I, con la construcción de una capilla y seguramente una ligera remodelación del edificio, la adaptación de salas y estancias para las funciones residenciales y de representación más necesarias. Un cambio de usos respecto del que había tenido la almunia islámica y sujeto en lo sucesivo a la frecuencia y duración de las estancias de los reyes y su familia en la ciudad y a la voluntad de mostrar la majestad del monarca en un espacio propio.

La segunda remodelación y ampliación la emprende el hijo de Jaime I nacido en Valencia, Pedro I de Valencia (Pedro III de la corona de Aragón), apodado “El Grande”,   realizando trabajos de cierta importancia en la década de 1280, bajo la supervisión del judío valenciano Vives aben Vives, para que lo habitase su esposa la Siciliana Constanza de la familia Hohenstaufen. En las obras trabajaron esclavos y algunos vasallos musulmanes del rey. El resultado final fue un palacio con reminiscencias mudéjares.

Su sucesor Alfonso III el Benigno anhelaba verlo todo dispuesto para su llegada a la ciudad en 1286 y dos años más tarde instaba al Baile general, Bernat Guillem Català, a concluir la obra nueva del Real

Los sucesivos reyes de la Corona de Aragón, fueron haciendo remodelaciones y ampliaciones de la antigua Almunia islámica. El antiguo real andalusí era lo posteriormente conocido como «Real Vell» o como palacio viejo, flanqueado por cuatro torres, alrededor del cual fueron construidas nuevas dependencias.

A principios del siglo XIV Jaime II tenía en mente una concepción de la monarquía más estatal y menos feudal que la de su abuelo el rey Jaime y la de su padre el rey Pedro. Valencia necesitaba un palacio real mucho más suntuoso, por lo que emprendió la construcción de un nuevo edificio, adosado al anterior, de estilo mudéjar e inspirado en el Palacio de la Aljafería de Zaragoza. Tendría una torre del homenaje (conocida más tarde como torre de los Ángeles) presidiendo la entrada principal, y el salón del trueno (conocido más tarde como Sala de los Mármoles) que por las pocas descripciones que tenemos y los hallazgos de 1986 debía de ser prácticamente idéntico al salón principal de los gobernantes andalusíes de la Aljafería, también conocido más tarde como Salón de Mármoles.

Finalmente corresponde a Pedro el Ceremonioso la finalización de las ampliaciones medievales del Real. Construyó una segunda planta en la torre del homenaje, donde trasladó la sala del trueno, y construyó una nueva capilla llamada Santa Caterina. Además fue el rey que dispuso la separación física de las estancias del rey y de la reina, por ello, a partir de 1346, amplió el Real con la construcción de otra torre, las habitaciones de la reina alrededor del patio pequeño, la torre occidental y la capilla de Santa Catalina. Por último, durante los preparativos de la guerra de Castilla (1356) construyó una falsa torre adosada a la fachada, al otro lado de la entrada principal que la convertía en una puerta monumental flanqueada por dos bastiones. y un valle o foso que rodeaba el palacio, con escarpas, fortificando extraordinariamente el conjunto del complejo residencial del Real.

Esta fundación del palacio cristiano en el siglo XIV, caracterizada por su mudejarismo ornamental, culmina con la construcción del Real Nou en la época de Alfonso V el Magnánimo, el rey que más tiempo residió en el Real, se sucedieron nuevas reformas. Durante este periodo se acometió la reconstrucción del interior de las cuatro torres del edificio más antiguo que había comenzado Jaime I, y la construcción de una gran sala pavimentada con baldosas maniseras decoradas con el escudo real de Aragón y las armas de Sicilia, que en los planos de Cavallero se corresponde con las denominadas “Salas del Acuerdo”

Las numerosas remodelaciones que se suceden a lo largo del siglo XV se centraron alrededor de las cuatro torres del Real Vell, siendo la tercera y cuarta utilizadas como lugar de residencia de los monarcas. El Real Vell es fácilmente identificable porque disponía de una torre con chapitel. La parte mas antigua del palacio (Real Vell) giraba alrededor de un patio. Disponía de cuatro torres, una en cada esquina, y si bien durante años sirvió como dependencias de uso exclusivo de la reina, con el tiempo llegaría a ser un espacio destinado a viviendas del alcaide y personal de servicio. En la planta baja de se situaban las dependencias del servicio y auxiliares (caballerizas, cocinas, almacenes etc.).

Los apartamentos reales debieron también mucho al cuidado de las reinas y en general de las mujeres, madres, esposas, hermanas e hijas de quienes ocuparon sucesivamente el trono, y sus nombres están tan ligados o más que los de los varones a la historia del Real de Valencia.

Cuando llegan los Austrias en el siglo XVI, establecen la corte en Madrid y el Real pasa a ser una residencia real muy esporádica puesto que los reyes sólo viajaban a Valencia de forma muy ocasional. El nombramiento de un virrey para Valencia sirvió para que se desarrollara una pequeña corte en el Palau. En esta época, las obras se limitan al mantenimiento y a la construcción de nuevos tabiques para adecuar las estancias a las necesidades de los cargos de la administración real que allí residían. En ocasiones las intervenciones arquitectónicas acometidas para modernizar su aspecto o facilitar la vida diaria tuvieron una mayor entidad, como por ejemplo la apertura de una nueva puerta en la parte occidental del palacio, el porticado barroco y la galería superior de ventanales.

Se han encontrado los basamentos de un paso que comunicaba los dos cuerpos que componían este complejo áulico, el Real Vell y el Real Nou. Se trataba de un gran edificio, su fachada principal llegó a alcanzar los 200 metros, se le ha llamado el palacio de las 300 llaves en alusión al número de habitaciones que llegó a tener, y siempre dispuso de varias torres bien fortificadas.

Con la llegada de los Borbones al trono también llega la abolición de los Fueros el 29 de junio de 1707 mediante un decreto de Felipe V, y el Palacio del Real pasa a depender de los capitanes generales, normalmente castellanos nombrados por el rey, a partir de este momento dejó de ser utilizado como residencia y únicamente albergaba las dependencias de la administración.

En el siglo XIX, en marzo de 1810, el mariscal francés Suchet avanzó sobre Valencia. El capitán general José Caro organizó una férrea resistencia en el Palacio del Real, logrando rechazar a los franceses tras cinco días de asedio. Sin embargo, con el argumento de que el edificio pudiera servir al ejército francés para fortificarse y atacar la ciudad con artillería, el general Joaquín Blake, un malagueño de origen irlandés ordenó derribar el Palacio del Real en 1810. Sin embargo, su demolición allanó el camino hasta la ciudad -aparte de la considerable pérdida artística e histórica que que supuso su destrucción- La medida fue ineficaz y difícil de entender al no destruirse otros edificios contiguos como los conventos de San Pio V o de la Zaídia. Una polémica decisión expresa, con conocimiento de causa, militarmente inútil y con posibles intereses materiales, acabó con siglos de historia valenciana.

El desmantelamiento del Palacio del Real de Valencia es una de las mayores pérdidas del patrimonio histórico de la ciudad, no fue derribado precipitadamente porque vinieran los franceses, fue desmantelado sin prisas, metódicamente, pieza a pieza, sus sillares y elementos arquitectónicos fueron desmontados y vendidos por piezas, de ahí que se deduzca con bastante seguridad que hubo desapego e intereses económicos. El recinto fue saqueado y desmembrado durante medio año de forma minuciosa para obtener beneficios económicos,  sus materiales de construcción, azulejos, puertas y elementos ornamentales fueron vendidos a particulares o reutilizados en otras obras de la ciudad, se sacó dinero de cada pieza.

En 1814, el capitán general Javier Elío ((Pamplona, 1767 – Valencia, 1822), militar absolutista fiel a Fernando VII que gobernó la ciudad entre 1814 y 1820), ordenó amontonar el resto de los escombros del palacio, cubrirlos de tierra y plantar vegetación sobre ellos, creando los montículos conocidos como «Las  montañitas de Elio« que se encuentran integradas en los Jardines del Real popularmente conocidos como Los Viveros de Valencia. Estos jardines formaban parte de la munya (del árabe munya, plural munà) o rahal (del árabe andalusí raḥāl) construido en el siglo XI y de él toma el nombre del Real, del árabe «rahal». Este nombre sobrevivió a la Conquista, y actualmente se aplica a todo el distrito del Pla del Real.

Entre los años 1986 a 1989 se realizaron unas importantes excavaciones cuando se iba a construir el colector norte que iba a pasar por la actual calle de General Elío.

A finales de 2004 se redescubrieron en la Biblioteca de París unos planos del palacio realizados en 1802 por el ingeniero militar Manuel Caballero,  planos que fueron sustraídos en tiempos de las guerras napoleónicas. Fue Josep Vicent Boira, doctor en Geografía y Profesor Titular de Geografía Urbana en la Universitat de València, quien descubrió estos planos que han permitido que la reconstrucción histórica, virtual y gráfica del Palacio del Real sea hoy una realidad.

Ver VIDEO: Dossiers Buscando el Palacio Real.

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valencia tuvo acceso en 2005 a los planos del Palacio Real de la ciudad, que se encontraron en París el 2004. Con esta información de vital importancia, ya que hasta ese momento apenas se tenían unos pocos datos sobre su estructura y aspecto exterior, el SIAM realizó excavaciones arqueológicas en los jardines de Viveros de Valencia donde se ubicaba el Palau del Real, para sacar a la luz los vestigios de la construcción. Afloraron parte de la Torre de La Reina, lugar que fue la residencia de la Reina María, esposa de Alfonso El Magnánimo, y que en el último periodo del Palacio fue usado como cocina, restos del gran pórtico de la fachada, otra Torre conocida como la del Rey… En la actualidad, parte de las ruinas arqueológicas que se encuentran por debajo de los Jardines del Real (Los Viveros de Valencia),  permanecen al descubierto, aunque con un mantenimiento más que dudoso. Si hubiera interés, se puede hacer un seguimiento de donde fue a para cada piedra, cada puerta, cada ventana, cada paño, cada pieza… del Palau y se podría tener, como mínimo, un buen Centro de Interpretación del Palacio del Real abierto a investigadores y al público en general para recuerdo y memoria histórica de Valencia.

El derribo del Palacio del Real de Valencia en 1810 (el 12 de marzo de 1810.) fue un auténtico drama.

Escribió Teodoro Llorente en su obra Valencia y sus monumentos, en 1889:

Qué fue de ti, Palacio del Real?
¿Qué te hiciste, noble mansión de los monarcas valencianos,
centro oficial y monumento simbólico
de nuestro antiguo y glorioso reino?
De tu soberbia fábrica
no ha quedado piedra sobre piedra:
desapareció todo, hasta los escombros
esparcidos por la destructora piqueta de los hombres,
como desaparecieron también,
al golpe de la piqueta de los siglos,
instituciones que representaban,
la autonomía ilustre de aquel reino,
del que fuiste cabeza.
hoy enteramente fundido
en la uniformada nación española.

FUENTES:

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  • DE INSAUSTI MACHINANDIAREN, PILAR. Los jardines del Real de Valencia. Origen y Plenitud. Colección Minor. Ayuntamiento de Valencia. 1993. Valencia.
  • DE INSAUSTI MACHINANDIAREN, PILAR / VIGIL DE INSAUSTI, ADOLFO. Las familias del palacio del real de valencia. 2011.
  • ENRIQUE, JUAN MANUEL. PALACIO del REAL DE VALENCIA en Valencia a pedacitos. 2022
  • ESQUILACHE MARTÍ, FERRAN. Los constructores de la Huerta de Valencia Origen, evolución y estructura social de una gran huerta andalusí entre los siglos VIII y XIII. UPVí Colección: Historia, 183 ISBN: 978-84-9134-372-1 Materia: historia Submaterias: historia medieval.
  • ESQUILACHE MARTÍ, FERRAN. Els edificis del poder a la València medieval: l’alcàsser andalusí i el palau del Real. El Blog de Harca, 2014. https://blog.harca.org/2014/11/11/els-edificis-del-poder-a-la-valencia-medieval-lalcasser-andalusi-i-el-palau-del-real/
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    . Anales de Historia del Arte, Nº Extra 2, 2013 (Ejemplar dedicado a: VI Jornadas complutenses de Arte Medieval), págs. 333-367, ISSN 0214-6452.
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  • Cronología histórica. Cronología de hechos históricos de la España medieval y de la conquista española de América y el Pacífico. Taifa de Valencia. https://cronologiahistorica.com/tag/taifa-de-valencia
  • Wikiwand. De Viquipèdia. Jardines del Real https://www.wikiwand.com/ca/Jardins_del_Real.
Palacio del Real de Valencia en 1807.
Palacio del Real de Valencia en 1807.

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Ubicación de los reales andalusíes de Balansiya / Valencia
Situación de reales localizados (35) en la huerta de la ciudad de Valencia. (Josep Torró y Enric Guinot 2018. Universitat de València)

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Maqueta del Palacio del Real y del Real andalusí de Valencia.
Lo que más parece haber llamado la atención de los contemporáneos era el extraordinario afán de construcción de moradas espléndidas, palacios y jardines suntuosos que caracterizó ese momento de la historia urbana de Valencia.

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Maqueta del real andalusí del Palacio del Real de Valencia.
Los Jardines del Real (popularmente Viveros) son los de un rahal (del árabe andalusí raḥāl). Un palacio o finca real de recreo andalusí engrandecido y transformado luego de la ocupación cristiana en el Palacio del Real.

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Plano de Valencia de Antonio Mancelli de 1608 con las torres de Serranos a la derecha y el Palacio a la izquierda. Enfrente del palacio vemos el puente del Real que se había reconstruido recientemente en piedra.
Plano de Antonio Mancelli de 1608 con las torres de Serranos a la derecha y el Palacio a la izquierda. Enfrente del palacio vemos el puente del Real que se había reconstruido recientemente en piedra.

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Plano del Palau del Real de Valencia y sus jardines.
Plano del Palau del Real de Valencia y sus jardines, según Manuel Cavallero en 1802 (París, Centre Historique des Archives Nationaux, Fonds Suchet

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Planos del Palau del Real de Valencia. M. Cavallero.
Plano de los entresuelos del Palacio del Real, según Manuel Cavallero (París, Centre Historique des Archives Nationaux, Fonds Suchet, reproducido en Boira, El Palacio Real de Valencia). En el ala este del patio principal se aprecia la organización tripartita de tipo andalusí y las ventanas a eje de los arcos inferiores cegados.

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Restos arqueológicos de la Torre de la Reina. Jardines del Real. Valencia.
Restos arqueológicos de la Torre de la Reina. Jardines del Real. Valencia.

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Base de columna califal del Real andalusí hallada en 1986.
Base de columna califal del real de andalusí hallada en 1986. Fuente Raúl Broseta Gutiérrez.

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Baldosa del Palacio del Real de Valencia.
Baldosa del pavimento del Palacio del Real de Valencia. Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias "González Martí":

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Baldosa del Palacio del Real de Valencia.
Baldosa del pavimento del Palacio del Real de Valencia. Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias "González Martí":

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Valencia 1563, Anthonis van den Wijngaerde (detalle).
Detalle de la Vista de Valencia desde el norte, 1563, donde se puede apreciar el Palau del Real en la margen izquierda del río. Anthonis van den Wijngaerde.

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El antiguo Real andalusí era lo posteriormente conocido como Real Vell o como palacio viejo. Grabado de 1755, Biblioteca Nicolau Primitiu.
El antiguo Real andalusí era lo posteriormente conocido como Real Vell o como palacio viejo. Grabado de 1755, Biblioteca Nicolau Primitiu.

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Pintura anónima que representa al antiguo Real andalusí en el siglo XIX convertido ya en el Palacio del Real de Valencia.
Pintura anónima que representa al antiguo Real andalusí en el siglo XIX convertido ya en el Palacio del Real.

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Vista aérea de las excavaciones del Palacio del Real, Calle General Elio. Valencia.
Vista aérea de las excavaciones en la calle General Elío: (1) Acequia abovedada de Mestalla. (2) Pozo de la Noria. (levante-emv)

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las Montañitas de Elío. Jardines del Real. Valencia.
Sobre las ruinas del Palacio el capitán general Javier Elío dispuso crear una zona ajardinada, y sobre los escombros las Montañitas de Elío.

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Ruinas arqueológicas andalusíes de los Jardines del Real. Valencia.
Parte de las ruinas arqueológicas que se encuentran por debajo de los Jardines del Real han sido excavadas y permanecen al descubierto para recuerdo y memoria histórica de Valencia.

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Real andalusí y Palacio del Real de Valencia. Infografía.
Real andalusí y Palacio del Real de Valencia. Infografía.

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Detalle del real andalusí convertido en el Palacio del Real de Valencia.
Detalle del real andalusí convertido en el Palacio del Real de Valencia.

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Cultura:

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