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Torre de Montroy

Mapa de Xarq al-Andalus en torno al año 1200
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Torre andalusí de Montroy. Valencia
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Torre andalusí de Montroy. Valencia
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Xarq al-Ándalus (شرق الاندلس): Tierras orientales de al-Ándalus, que geográficamente incluía, aproximadamente, los territorios comprendidos entre el cabo de Gata en Almería y la Marca Superior o Frontera Superior, que varió con el tiempo hasta quedar primero a la altura del río Cardener y la Conca de Tremp, y después hasta la cuenca del Ebro; incluía, además, las islas Baleares y Pitiusas.

La construcción que llama la atención y atrae todas la miradas en las inmediaciones de Montroy es la torre islámica andalusí erguida sobre un cerro que domina el pueblo nuevo de Montroi desde el sudeste; estratégicamente situada en medio del valle dels Alcalans, próxima al cauce del río Magro o Magre, en la comarca de La Ribera Alta de la provincia de Valencia.

Es la torre, del siglo XII, conocida como La Torre Islámica del Castillo de Montroy una construcción almohade de carácter defensivo que tenía dos misiones principales:

  1. – Proteger y dar refugio a la población cuando eran atacados.
  2. – Alertar al territorio sobre cualquier peligro haciendo señales de humo por el día y de fuego por la noche.

Antes de la construcción de la torre ya existía un poblado fortificado, tal como lo constata el polígrafo valenciano andalusí ibn al-Abbâr cuando comenta que en el siglo X existía una fortaleza no muy alejada de Valencia que se llamaba Ḥiṣn Mo(n)trobios: esta denominación indica que el castillo correspondería a los husun (plural de Ḥiṣn) islámicos. Ḥiṣn, es la transliteración de la palabra árabe حصن que denominaba a determinados castillos andalusíes, cuya influencia abarcaba un territorio habitado al que servía de defensa y protección. La construcción de la torre es mas tardía, en el siglo XII, tuvo lugar en uno de los momentos de mayor nobleza almorávide.

El pueblo viejo de Montroi desde la época alto medieval hasta la expulsión de los moriscos (1609) fue un núcleo de 20 o 25 casas emplazadas arriba de la montaña (240 m) junto a la torre del castillo. La torre, además de refugio y defensa durante la época andalusí, en la edad media también servía como punto neurálgico para la concentración de asientos humanos en forma de alquería y tras la conquista castellana se utilizó como un tipo de palacio señorial donde se alojaba el comendador en sus visitas a la población morisca.

La torre de Montroi contaba con un complejo sistema defensivo, típico de los castillos montanos, formado por un recinto doble: una muralla y un albacar. El bacar (arabismo generalmente lexicalizado con artículo, albacar) es una parte amplia de una fortaleza, dentro del recinto amurallado, pero sin ninguna construcción de tipo militar o civil.

Según la acepción más aceptada, defendida por Miquel Barceló y los franceses P. Guichard y A. Bazzana, los albacares eran recintos cerrados protegidos por lienzos y torres que suponían una primera línea de defensa y un espacio en el que albergar y refugiar a la población y sus pertenencias durante episodios de conflictos bélicos.

Sin embargo, la mayoría de los topónimos árabes son descriptivos y según los exhaustivos estudios de Mikel de Epalza y su equipo de investigadores de la Universidad de Alicante, los albacares no se utilizaban únicamente de forma esporádica ante un peligro eminente, también servirían para resguardar el ganado destinado al abastecimiento de las fortalezas. Mikel de Epalza, eminente profesor de la Universidad de Alicante, gran experto en estudios árabes e islámicos, traductor, catedrático e investigador, explica en su trabajo «FUNCIONES GANADERAS DE LOS ALBACARES, EN LAS FORTALEZAS MUSULMANAS.»:

«Baqqár (quizás baqar, aunque no está atestiguado este último nombre como tal en los principales diccionarios árabes) significa propiamente «guarda de ganado bovino. El término baqar, de la misma raíz árabe, aparece en el capítulo 2° del Corán (sürat al-baqara, «Azora de la Vaca»). El que se trate de bóvidos -raros en la Arabia pétrea, pero abundantes en las llanuras irrigadas en las que se extenderá la lengua árabe-islámica- o de otros animales con cuernos en general parece desprenderse del léxico especial del árabe dialectal de Ai-Andalus (Ver R. DOZY, Supplément aux dictionnaires árabes, reimpresión en Beirut, 1 968,1.1, p. 102.). La forma nominal al-bacar, tal y como se conserva en romance hispánico, más bien recuerda el nombre de oficio de la misma raíz, baqqár, «ganadero» o «que cuida del ganado», nombre que se aplica también a la constelación estelar del Boyero. En este sentido puede afirmarse que los albacares de las fortalezas árabes tienen el sentido primordial de guardar el ganado. A eso corresponden su amplia extensión, dentro del recinto amurallado, y el que no se halle en él, del punto de vista arquitectónico, ningún resto de construcción.

Este sentido agropecuario viene refrendado por la autoridad lingüística e historiográfica de Dozy, que zanja en las discusiones de su tiempo sobre el origen de la palabra albacara, en el castellano del siglo XV.»

El albacar [N.º 1 de la figura 3] era un recinto intramuros más fortificado anexo a la torre. Aquí es donde la población almacenaba los víveres, las riquezas y todo lo necesario para poder soportar un hipotético largo cerco.

La torre es de planta cuadrada formada por cuatro muros gruesos perimetrales de carga, de 1,5 metros aproximadamente -la anchura se reduce en cada tramo de largaría-, construidos con la técnica árabe del tapial de piedra; dispone de tres alturas y sótano, donde se ubica un aljibe [2 de la figura 3] más un deposito de comestibles y almacén [3 de la figura 3]. El aljibe se cubría mediante una vuelta y el almacén, seguramente con un entramado de madera del cual no quedan restos. En la planta baja esta ubicada la puerta de acceso al interior. Antiguamente, se accedería mediante una escalera de madera que seria móvil. A día de hoy, se accede prácticamente a pie plano, debido a la acumulación de materiales de derrumbes y a los restos de alero adosado a la torre. La altura es de 21 metros y las dimensiones de los muros perimetrales son de 9,5 metros en las caras norte y sur y 7,60 en las caras este y oeste.

La estructura interior es de vueltas que soportan cada piso [figura 4]. Estas son de tapia, menos la de la cubierta, que son de azulejo debido a una reconstrucción posterior. En el interior con arcos de medio punto confirma dos estancias por planta. Por media elevada las otras plantas. Las otras dos plantas tienen el mismo emplazamientos y trazado. El tejado recogía el agua que desaguando por un conducto de tierra cocida que atravesaba las vueltas por un ángulo hasta llegar al aljibe.

Se observan en la torre restos y señales características del sistema utilizado para su construcción, como son las agujas formadas por mesas llenas de maderas que no atravesaban el muro, sino que se anclaban al muro por medio de pasadores de madera verticales. También se conserva restos del encofrado de cañas y barro que se utilizaron para su construcción, así como los vacíos en los muros donde se apoyaban.

Alrededor de la torre aún quedan las cimentaciones de unos muros que muestran claramente la antigua existencia de dos recintos amurallados: El primero corresponde posiblemente a la ultima defensa inmediata a la puerta de la torre. El segundo más amplio y cerrado que el anterior, se correspondería al aljibe de la torre. Se trata de muros aislados de unos 70 cm. de anchura. El más grande de los cuales tiene unos 6,60 metros de largo. La única estructura en buen estado es una balsa rectangular de 3,90 m. por 2,50 m. de la que se conserven los muros largos y de los cortos. Las caras internas se encuentran lucidas con mortero de cuarzo. Se trata sin duda, de restos de la antigua mezquita.

La expulsión de los moriscos afecta a la torre y a su conservación. El abandono del pueblo y las dificultades  de la Orden de Montesa por repoblarlo  hizo que el desuso afectara a la estructura. En la actualidad, aunque está declarada de buen interés cultural (BIC) sigue careciendo de una adecuada conservación, se encuentra prácticamente abandonada a pesar de: Su importancia histórica, por ser el resto mas antiguo y significativo del origen de la población; Su importancia arqueológica por los datos que nos puede facilitar para conocer el primitivo asentamiento de Montroi y su relación con la población actual; Y, su importancia paisajística, por constituir la imagen más característica de Montroy que se ha convertido en un símbolo de la zona.

Formaba parte del circuito defensivo de la ciudad de Balansiya, la actual Valencia. Esta red defensiva se creó el siglo XI y constaba de dos partes: La primera se extendía entre los 6 y 13 kilómetros al rededor de Valencia. También habían otras mas pequeñas que ayudaban a las mas grandes a cerrar el sistema defensivo de la ciudad. El resultado final fue un gran numero de grupos muy cercanos entre ellos. La función de este cinturón defensivo fue impedir la llegada del enemigo y proteger la zona agrícola que rodeaba la ciudad de valencia. El segundo cinturón defensivo se sitúa a 25 kilómetros. Formaron parte de él: Aledua, Espioca, la torre de Benifaió, la torre de Macastre y la torre de Montroy.

Una de las principales misiones que tenia la torre era la de comunicar cualquier tipo de eventualidad que se pudiera producir en cualquier momento. Los emplazamientos de las numerosas torres, no muy lejanas entre ellas permitían transmitir cualquier tipo de noticia por todo el territorio en poco tiempo, haciendo señales de humo por el día y de fuego por la noche.

Fuentes:

Ajuntament Montroi/Montroy. Patrimonio. La Torre.
Coscollá Sanz, Vicent. LA VALENCIA MUSULMANA. Carena Editors, S.L., Valencia, 2003.
Paneles informativos emplazados en la Torre Islámica del Castillo de Montroy.

Bibliografía:

  • Castillos de España (volumen III). VV.AA.. Editorial Everest, S.A.. León, 1997. Pg. 1.509.
  • Coscollá Sanz, Vicente. LA VALENCIA MUSULMANA. 2012,Carena Editors, 2003. ISBN: 84-87398-75-8.
  • Epalza Ferrer, Mikel de. Funciones ganaderas de los albacares, en las fortalezas musulmanas. Sharq Al-Andalus: Estudios mudéjares y moriscos, ISSN 0213-3482, N.º 1, 1984, págs. 47-53,
  • Hidalgo Mora, Javier y Matoses Ortells, Ignacio. Arquitectura islámica defensiva en el curso medio del Júcar. 2012, Actas IV Congreso de Castellología.
  • Piqueras Haba, Juan. Cartografía islámica de Sharq Al-Andalus. Siglos X-XII. Al-Idrisi y los precursores. Cuadernos de geografía, ISSN 0210-086X, N.º 86, 2009, págs. 137-163.
  • Piqueras Haba, Juan. El espacio valenciano, una síntesis geográfica. Editorial Gules. Valencia 1999.
Detalle del mapa de Sharq al-Ándalus según Al-Idrisi.
Detalle del mapa de Sharq al-Ándalus según Al-Idrisi.

Mapa de Xarq al-Andalus según Al-Idrisi
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Torre de Montroy (Valencia).

Torre andalusí de Montroy. Valencia
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Torre andalusí de Montroy. Valencia
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Torre andalusí de Montroy. Valencia
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Figura 1
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Figura 2
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Figura 3
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Figura 4
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Figura 5
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Torre andalusí de Montroy. Valencia
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