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Balansiya, la Valencia musulmana de al-Andalus

La Saïdia de Balansiya - La Zaidia de Valencia: Marxalenes, Morvedre, Sant Antoni, Trinitat y Tormos.

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Los Jardines del Real (popularmente Viveros) son los de una munya andalusí, engrandecida y transformada luego de la ocupación cristiana en el Palacio del Real.

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Foto del tesoro de la Avenida Constitución expuesto en el Museu d'Historia de València (MhV).

En Valencia se han encontrado varios tesoros de la época andalusí. Uno de los tesoros más importantes está formado por casi 2.000 monedas islámicas de oro muy bien conservadas.

Plano del Distrito de la Saïdia por barrios. Barrio Tormos es el 5.4. Fuente: Oficina de Estadística del Ayuntamiento de Valencia.

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Fracción de dinar de oro de Abd al-Aziz ibn Amir.
Los dinares acuñados por Abd al-Aziz poseían una excelente aleación como el caso de una pieza de 1035-1036 que contiene un 98 por 100 de oro.

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Fracción de dinar de oro de Abd al-Aziz ibn Amir

Los dinares acuñados por Abd al-Aziz poseían una excelente aleación como el caso de una pieza de 1035-1036 que contiene un 98 por 100 de oro.

Plano general del entorno periurbano de Balansiya.

Fuente: Trabajo de Javier Martí. A la luna de Valencia. Una aproximación arqueológica al espacio periurbano de la ciudad musulmana.

En verde, las áreas de huerta, en azul las conducciones hidráulicas, en amarillo los asentamientos, en rojo las necrópolis.

Una línea marrón en la parte superior señala el trazado del acueducto descubierto junto a la calle Sagunto.

Una línea roja quiere señalar las intervenciones arqueológicas.

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Restos arqueológicos de la Torre de la Reina. Jardines del Real. Valencia.

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Los pintores del rey describieron con realismo el suicidio de las mujeres que se arrojaban al vacío con sus hijos en brazos para que no se los quitaran antes de ser expulsadas a sangre y acero.

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Ibn al-Abbar poeta, político, historiador, tradicionista y biógrafo valenciano andalusí 1199-1260 menciona el topónimo al-Sayyid en su obra.

El topónimo Zaidía es una castellanización del valenciano Saïdia, que a su vez parece provenir del topónimo andalusí al-Sayyid. Foto de la Fuente de la Zaidia o de las Flores.

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Monasterio de la Saïdia con sus casas y huerto cercado. Detalle del dibujo realizado por Anton van den Wyngaerde en 1563.

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Acequia Mestalla, su nombre proviene de los Beni Mexdala.

Mestalla conserva el nombre de sus constructores amazigh desde la época andalusí.

Deriva de la tribu amazigh Mešddāla (fracción dels Zuwāwa, que según Ibn Ḥazm son de la confederación Kutāma.

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El palacio andalusí y su jardín fueron escenario de muchas fiestas protagonizadas por personajes ilustres de la época.

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‘Abd al-Aziz ibn Amir, señor de la Taifa de Balansiya construyó la al-Munia que muchos historiadores identificaron con la célebre munya ubicada en los Jardines del Real, sin embargo, según las últimas investigaciones de los historiadores medievalistas del grupo Harca (Frederic Aparisi, Vicent Baydal y Ferran Esquilache) la almunia de ‘Abd al-Aziz estaba en la zona de Velluters, y el palacio andalusí de los Jardines del Real era el real de sayyid Abu Zayd: Rahal (palacio real de campo, del árabe andalusí رحال raḥāl, y este del árabe clásico en árabe, رحل raḥl,).

Lo que sí está demostrado es que era  una almunia islámica, que muy probablemente pertenecía al sayyid Abu Zayd. Tras la conquista cristina pasaría a ser el Palacio del Real de Valencia, que terminó derruido el 12 de marzo de 1810 y posteriormente enterrado por orden del capitán general Javier Elío. Esta almunia o real «riyad» y sus jardines (los actuales Jardines del Real popularmente conocidos como Los Viveros) estaban en la Saïdia, en el Bario Trinitat.

La historia de un lugar se conoce por los vestigios dejados por quienes la ocuparon y vivieron en ella. También por las ausencias, por lo que fue borrado, quizá de forma deliberada. Y la Valencia que actualmente vemos –románica, gótica, renacentista y barroca- aplicó de forma concienzuda la doctrina del borrón y cuenta nueva con los más de 500 años (718-1238) de etapa andalusí a los que habría que añadir los 4 siglos de presencia mudéjar y morisca.

Después del 718, la mayor parte de la población autóctona de Valencia se islamizó, a excepción del grupo de mozárabes que se congregaban en el arrabal de la Roqueta (cerca del monasterio de San Vicente Mártir). La ciudad cambió de nombre, primero se denominó Medina at-Turab, y posteriormente pasó a denominarse Balansiya.

Balansiya (Valencia) estaba rodeada de sus huertas irrigadas por el río Guadalaviar (Turia) que primero circundaba y posteriormente bordeaba la medina (el segundo brazo del río se fue desecando hasta desaparecer). Las huertas valencianas son un paisaje concreto del regadío generado y construido a partir de la Alta Edad Media (el siglo VIII) por la nueva sociedad andalusí creada en tiempos del Emirato Omeya La margen izquierda del río Guadalaviar (Turia), a su paso por Valencia, donde dormían los reyes, incluye: El Pla del Real y La Saïdia con sus cinco barrios.

La Zaidía, en valenciano y oficialmente La Saïdia, es el nombre que recibe el distrito número 5 de la ciudad de Valencia. Está compuesto por cinco barrios: Marxalenes, Morvedre, Trinitat, Tormos y Sant Antoni. Limita al norte con Benicalap y Rascaña, al este con Benimaclet y El Pla del Real, al sur con Ciutat Vella y al oeste con Campanar. Durante la época andalusí esta zona se encontraba a medio camino entre las alquerías de la Ollería y de Beniataf.

Al norte del río Guadalaviar (Turia) discurría el camino que iba a Sagunto y Teruel, y en torno a él se configuró en época andalusí el importante arrabal de L´Alcudia, que el Cid destruyó por completo en 1091. En diversas excavaciones realizadas al principio de la calle Sagunt se han encontrado testimonios de este barrio conformado en el siglo X en el espacio configurado entre las acequias de Algirós (que cruzaba y cruza la plaza de Santa Mónica, delante mismo de lo que fuera, en época andalusí, el puente de Alcántara) y de Rambla (que discurre por la calle Lleida). Se halló, entre otros restos, un adarve o callejón andalusí de trazado rectilíneo y perpendicular a la calle Sagunt, al que se abren viviendas a lado y lado. Además de un acueducto andalusí y una alfarería también en la calle Sagunt. Asimismo se descubrió una necrópolis islámica de grandes dimensiones en la calle Sagunto, donde en época andalusí se encontraba el arrabal de la Alcudia.

Los valencianos fueron derrotados por las huestes de Jaime I compuestas de franceses, catalanes y un importante contingente de aragoneses, no olvidemos que Jaime I era rey de Aragón, conde de Barcelona y señor de Montpeller (según las crónicas y documentos inéditos. Charles de Tourtoulon. Año 1874). Además contaba con la ayuda de su tío, y también la de caballeros y caballería del Temple y de San Juan (según la crónica de Bernat Desclot, Bernat Guillem de Entença y Guillem de Aguiló). Los vencidos fueron saqueados y segregados.

Tras la conquista cristiana los valencianos musulmanes pasaron a la condición de mudéjares, sus casas fueron confiscadas y entregadas a cristianos llegados de Castilla, Aragón y Cataluña, sus nuevos dueños, normalmente, las dividieron y arrendaron a varias unidades familiares. La incómoda existencia de un colectivo feudal sobre unas estructuras de habitación musulmanas se prolongó al menos durante todo el siglo XIV, en el que abundaban las referencias a casas «encara morisques», vistas con desprecio por los nuevos habitantes. Las autoridades municipales lideraron el proceso de liquidación del urbanismo andalusí, para sustituirlo por una ordenación de poblamiento más acorde con su concepto de feudal de ciudad(*).

Los mudéjares y los moriscos, junto con los judíos, “dejaron una fuerte impronta en Valencia a nivel topográfico, social y cultural. Separados pero vivos, discriminados y segregados. Así se entendía esta relación interreligiosa en época medieval, en una sociedad cristina de conquista que había permitido a los vencidos y a los diferentes vivir, pero firmemente controlados, tutelados y sometidos”. (Ruzafa, M., 2009, pág. 262).

Desde los años 40, en el arranque de la calle de la Visitación desde el paseo de la Zaidía y Guadalaviar, se yergue un breve vestigio de la Valencia mudéjar: ARCO DE LA TORRETA DE TENDETES, Tendetes es el lugar donde se encontraba ubicado originalmente antes de ser restaurado y trasladado a esta zona de La Saïdia. Se trata de un arco de tres centros, de ladrillo rojo con mucho tendel, cornisa formada por el canto de varias filas de ladrillos con un bordón al centro de ella, y cuatro almenas de base y alzado rectangulares, con remate piramidal, de tradición islamohispánica. A la izquierda un socarrat, azul sobre blanco, de J. de Scals, que reza «Soc de l’ arc de la Torreta. Tendetes.» A la derecha, un trozo irregular de la muralla en que se insertaba la puerta que centraba este arco.

En 1609 se decreta la expulsión de las y los moriscos. Valencia no experimentó las consecuencias de esta expulsión aunque sí las secuelas al quedar diezmado en el número de habitantes. El historiador, erudito y humanista padre Pedro Sucias Aparicio, puso de manifiesto las terribles consecuencias de tan errónea decisión tomada por los Habsburgo, dinastía reinante, muy crítico con estos acontecimientos, dejó escrito lo siguiente: “Las artes mecánicas, la agricultura y el comercio, quedaron como el hombre que se quita la sangre y casi sin vida y sin movimiento, puesto que aquellos habían desaparecido era la clase trabajadora y sin ésta no puede vivir un pueblo”

Sin embargo somos los beneficiaros de un valioso legado andalusí que va más allá de la arquitectura y la arqueología. ¿Cómo nos referiríamos a Benimaclet, Beniferri, Benicalap, Saidia, la Xerea, Russafa… si nuestra toponimia no hablara árabe?

El topónimo Zaidía es una castellanización del valenciano Saïdia, que a su vez parece provenir del topónimo andalusí al-Sayyid. Sabemos con certeza que al-Sayyid era un topónimo existente en la Valencia andalusí, porque aparece mencionado en la obra del conocido político y poeta valenciano-andalusí Ibn al-Abbâr, ya que ese era el nombre de la mezquita en la que su padre dirigía la oración como alfaquí.

Hay muchas versiones de porqué este barrio periférico de Valencia se llama Zaidia. Una de las creencias más arraigadas es que proviene de su ultimo propietario musulmán Ibn Sa’id, (el rey andalusí Zayd) del que se afirma que poseía una lujosa almunia, supuestamente construida por el Rey Lobo (Abu Abd Al-lah Muhámmad ibn Sa‘d ibn Muhámmad ibn Áhmad ibn Mardaniš al-Ŷudhami o at-Tuŷibi), con casas anexas, jardines, fuentes, baños huertos, frutales y el llano circundante. En definitiva, que en la amplia zona de la Saïdia, extra-muros, a orillas del río Guadalaviar (Turia), entre huertas, había una preciosa casa de campo y zona de recreo del rey musulmán de Balansiya (Valencia) Abú Zayd. Estaba situado en una zona privilegiada de la ciudad, a orillas del Turia y frente al puente de San José donde actualmente se encuentra la iglesia de Santa Mónica.

Era un lugar tan hermoso que el rey musulmán de Balansiya (Valencia) había intentado que Jaime I lo aceptase como regalo y a cambio desistiese de tomar la ciudad. Dice Vicente Coscollá en su obra «LA VALENCIA MUSULMANA»:  «La Zaidía o Saïdia era la munya de Aben Sad y concedida por Jaime I, tras la conquista, a su tercera mujer Teresa Gil de Vidaure, creó ésta allí mismo el monasterio Gratia Dei, que fue demolido sobre 1960.». El aspecto de este monasterio y su gran impacto visual en el paisaje puede apreciarse en el dibujo realizado por Wijngaerde en el año 1563, en el que se ve una gran iglesia con contrafuertes rodeada de numerosas dependencias entre las que había casas, un horno y una gran tapia que rodea a un huerto de aproximadamente siete anegadas plantado y rodeado de 126 moreras.

En la página 189 de TRADICIONES VALENCIANAS Y SU PROVINCIA, comienza D. Juan B. Perales a narrar la donación de La Zaidia por parte de D. Jaime a Doña Teresa y que esta, al incautarse de esta, «encontró un magnífico palacio árabe, dotado de grandes y pintorescos jardines, como dorada y alegre mansión de una sultana, cuyo nombre de Zaida dio a la rica mansión en que vivía». Y aquí aparece otra hipótesis sobre el porqué esta zona de Valencia se llamaba y se llama Saïdia. ¿A la que se puede incorporar la leyenda de la bella princesa Zaida? Porque, aunque en la obra asegura que el relato es fruto de «las memorias recientemente descubiertas de los escritores arábigo-valencianos», no cita ningún nombre concreto ni fuente alguna (***).

Sobre esa almunia o palacio de recreo se fundó el Monasterio de María Santísima de Gracia o «Santa María de Gratia Dei», que la gente acabó por llamar de la Zaidia por ser ese el nombre que recibía el paraje donde estaba situado, en el llano de la Zaidia del barrio de Marxalenes.

El origen islámico de este barrio queda patente al aparecer con el nombre de Marchieliena en antiguas fuentes cristianas como el Llibre del Repartiment donde era nombrado junto a los enclaves de Olarios, Beniathaf, Benialhatan y Saïdia, todos ellos existentes cuando Jaume I y sus tropas conquistaron València. Su nombre deriva del árabe “marchilena” o “marchiliena” cuya traducción responde a “tierras pantanosas” (marjal en valenciano) por la proximidad al río Turia y su anegación estacional a lo largo del año (Madoz, 1982).

Nuestros antepasados musulmanes con sabiduría, destreza y paciencia, consiguieron que de forma perfecta el agua llegara hasta el último rincón de este rabal Combinaron el agua de las acequias con el caudal del río Guadalaviar (Turia), indistintamente se servían de sus aguas para los riegos y cuando lo precisaban empleaban el cauce para realizar el eixugó (dejar sin agua los campos) operación que se realiza previamente a la plantà y a la siega del arroz que se cultivaba en les terres marjalenques. Sentían seducción por sus fértiles y bien cuidadas huertas, sus vegas y rincones umbríos, refrescados por las cristalinas aguas que discurrían por sus limpias y bien trazadas acequias, y su río, mientras que la montaña no tenía ningún atractivo para ellos. La abundancia de las aguas en este rabal es el fundamento y principal motivo del profundo arraigo que sentían los moradores por estas fecundas tierras.

El arrabal medieval de Marxalenes, lugar de confluencia de molinos, huertos, hornos y casas rurales, era una zona de encrucijada de caudales de acequias madre como Mestalla y Rascanya y de caminos que se entrelazaban formando un cruce entre antiguas vías como el camino de Marxalenes o de Llíria —convertido hoy en calle Dr. Olóriz y Dr. Machí—, el camino o senda de Saïdia (aproximadamente la calle Reus) y el camino de Montanyana (conservado en parte dentro del Parque de Marxalenes). El nombre Mestalla proviene de los Beni Mexdala, uno de los clanes magrebíes que contribuyeron a crear la huerta de Valencia.

Es interesante saber que antes y después de la conquista del Reino de Valencia por Jaime I, la casi totalidad de los moradores del antiquísimo rabal de Marjalena / Marchalenes eran musulmanes, y que permanecieron en esta partida marjalenca hasta la aparición del decreto firmado por Felipe III, el día 11 de septiembre de 1609, por el que se ordenaba expulsar a todos los moriscos de todos los reinos de España y a tal fin, el virrey de Valencia dispuso todo.

Durante la época andalusí, el barrio de Sant Antoni estaba ocupado por barracas y alquerías en medio de huertas cruzadas por acequias. En este barrio se halló el famoso tesoro andalusí de 1543 monedas de oro y plata (19 dinares oro y el resto dirhams de plata) del periodo taifa (siglo XI), descubierto en el año 2009 en una intervención arqueológica preventiva realizada por el SIAM del Ayuntamiento de Valencia en la Avenida de la Constitución N.º 58 y 60, probablemente un huerto en el momento en el que se ocultó en los primeros tiempos de la taifa de Balansiya, coincidiendo con el reinado de Abd al-Aziz (1021-1061), rey de la dinastía amirí, a quien se atribuye la construcción de la muralla árabe de Valencia. No son las primeras monedas de esta época que aparecen en la ciudad (uno de los tesoros más importantes de Valencia está formado por casi 2.000 monedas islámicas de oro muy bien conservadas) pero sí resulta «curioso» su descubrimiento dentro de una especie «hucha de barro» y la gran cantidad de monedas juntas. Las monedas más antiguas de este tesoro datan de la época del califa omeya Abd al-Rahman III, y las más modernas, datan del califa fatimí Al Zahir (1021-1036). Este conjunto de monedas pone de manifiesto los nexos y las relaciones marítimas mediterráneas de la Valencia musulmana del siglo XI (Madinat Balansiya). El tesoro forma parte de la exposición permanente del Museo de Historia de Valencia (MhV).

El paisaje apenas cambió durante la Reconquista cristiana. En su mayoría, el barrio, estaba habitado por moriscos, y a mitad de la calle Sagunt existió una comunidad de origen mozárabe. Esta calle, que corresponde al antiguo camí de Morvedre, era el acceso principal por el norte de la ciudad.

“Quedaba relativamente alejado de la ciudad, constituyendo terrenos de huerta, regados por las acequias de Tormos, Mestalla y Rascanya.” (Alcañiz y Ariza, 1985, pág. 10). El nombre Mestalla proviene de los Beni Mexdala, uno de los clanes magrebíes que contribuyeron a crear la huerta de Valencia. En el siglo XVI la población morisca era tan abundante en esta zona, que el barrio de Sant Antoni era conocido como la pequeña Argel o “Algeret”.

El nombre del barrio de Morvedre viene dado porque su inicio se produce en el Camino de Morvedre que fue uno de los más utilizados, ya que siguiendo este camino se llegaba hasta Sagunto, capital de la comarca del Campo de Morvedre. Morbyter y otras variantes de la palabra era la época andalusí en la población de Saguntum. En las cercanías de este camino empezó a crecer un arrabal que fue el origen del barrio, arrabal grande conforme refiere la misma Crónica (*).

El Brazo de Rambla de la acequia andalusí de Mestalla se iniciaba en el partidor de la calle de Málaga y discurría por dicha calle, cruzaba la actual avenida de la Constitución, junto al lado norte del hoy desaparecido Monasterio de la Zaidía, cruzaba la calle Sagunto y seguía por la calle de Santa Isabel, junto al Mercado de San Pedro Nolasco, y por la calle del Convento de Carmelitas hasta la calle Alboraya. Al norte del Brazo de Rambla se extendía una necrópolis que debía de llegar al menos hasta la calle Orihuela, las tumbas atraviesan la calle Sagunt y se extienden bajo la manzana de casas existente a mano derecha de la calle.

En 2019 aparecieron restos arqueológicos de viviendas y sistemas de regadío que datan de la época andalusí, concretamente en la calle Almassora. En marzo se iniciaron las excavaciones arqueológicas por parte de un equipo de trabajo dirigido por la arqueóloga Marisa Serrano. En la parte sur de la zona excavada hay un conjunto de viviendas, estructuras de transformación agraria, campos de cultivo y sistema de regadío de la época, se localizan las viviendas del siglo XI y XII, formadas por grandes patios con andenes perimetrales, estancias pertenecientes a cocinas, establos, balsas, letrinas y pozos de agua. Según detalla la arqueóloga, estas casas perduran hasta mitad del siglo XIII, cuando se convirtieron en campos de cultivo. en el centro de la zona aparecen otros restos de época islámica formados por grandes superficies y balsas dedicadas a transformaciones agrarias, mientras que en la zona norte se documentan acequias y canalizaciones de riego que desaguaban en al menos tres campos de cultivo delimitados por muros.

Trinitat, es el barrio al que pertenece el parque conocido cómo Viveros en el que está incluida la alquería de Canet, sin embargo, su verdadero nombre es «Jardines del Real» por haberse creado con el hoy desaparecido Palacio del Real del que era jardín. También se le llamó el Palacio de las 300 llaves por su gran cantidad de dependencias; tiene su origen en una almunia musulmana. Desde su construcción hasta el S. XIX fue sede de reyes, desde los taifas hasta los monarcas de la Corona de Aragón, los Austrias y los Borbones. En 1810 fue destruido. En el jardín se encuentran actualmente las montañas de Elio, que fue el Capitán General que ordenó sepultar las ruinas del Palacio; hoy día hay muestras arqueológicas de alguna de las dependencias del antiguo Palacio.

Estaba ubicada en la margen izquierda del río Guadalaviar, próximo al arrabal andalusí de la Vilanova, atravesando un puente formado por barcas, antecesor del de la Trinidad, siglos después. En su centro había un pabellón, cuyas puertas se abrían sobre un jardín que atravesaba un arroyo (Pérès 1983: 100).

Los hallazgos arqueológicos efectuados en 1986, bajo la calle General Elio, sacaron a la luz las ruinas de un amplio inmueble, del que unos 65 metros cuadrados permanecían sin techar, y una monumental alberca, parcialmente excavada, cercana a los 9 metros de anchura.

Las campañas arqueológicas realizadas por el SIAM (1986-1989), además de abundante documentación gráfica, recuperaron elementos arquitectónicos de diferente datación: basas y capiteles califales del siglo X -que dan idea del posible esplendor del pasado islámico-, pavimentos cerámicos de varias épocas y una gran muestra de arranques de pilastras góticas. También se realizaron exhaustivas series fotográficas a medida que avanzaron las excavaciones.

Se trataba de un complejo áulico abastecido por uno de los brazos de la acequia de Mestalla, conformado por edificios, pozos, jardines y balsas dispersos, del que, al menos, se pudo reconocer arqueológicamente una sobria casa de campo articulada alrededor de un espacioso patio rectangular.

Ya desde la época musulmana, que se tenga constancia, esta zona ha sido un lugar que han tomado como privilegiado hasta los mismos reyes, por estar fuera de Valencia a la vez que cerca de la ciudad, y que estos han tomado como zona de residencia por tener además, espacio suficiente para edificar sus palacios y conventos.

La historia del barrio de Tormos está ligada, en concreto, a la del distrito de la Saïdia, y en general, a la del resto de barrios del sector norte de la ciudad. Aunque estas zonas están marcadas por importantes contrastes, ofrecen cierta uniformidad debido a que el sector norte de la ciudad se situaba relativamente alejado de la ciudad, constituyendo terrenos de huerta, regados por las acequias de Tormos y Marxalenes. El poblamiento estaba disperso en alquerías y barracas, con pequeños enclaves.

Su topónimo proviene de la Acequia de Tormos, una de las ocho acequias de la Vega de Valencia que están bajo la jurisdicción del Tribunal de las Aguas de Valencia y que regaba las huertas de las alquerías del ahora Barrio de Tormos. El origen de su construcción data de la época musulmana. Nace en un antiguo azud sobre el río Turia, hoy incluido dentro del Parque Natural del Turia, su infraestructura de los siglos X-XI fue utilizada para distribuir el agua entre las huertas de las alquerías. Trabajos arqueológicos realizados en Las Lenguas del Raig, un partidor de la acequia de Tormos, han permitido recuperar el partidor de aguas de los siglos X-XI. La excavación realizada ha conseguido documentar con precisión el proceso de construcción del partidor y establecer las pautas de su uso; así como identificar las modificaciones y los cambios más relevantes que se han producido en su fisonomía y en su funcionamiento a lo largo de los siglos. Los muros y las voluminosas piedras excavadas que conforman la estructura del partidor tienen un carácter monumental. La restitución del partidor de las lenguas del Raig es la primera que se hace en una construcción hidráulica de este tipo. La actuación tiene un gran valor patrimonial porque recupera y pone en valor un elemento muy singular del paisaje histórico de la huerta y, por tanto, del patrimonio cultural valenciano.

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA:

Agradezco la información facilitada por Javier Martí, director del Museu d’Historia de València (MhV) y arqueólogo del Servicio de Investigación Arqueológica Municipal (SIAM).

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Munya de Abd al-Aziz en 1807 convertida ya en el Palacio del Real, dibujada por Antonio Rodríguez y gravada por Pedro Vicente Rodríguez.

Arco mudéjar de la Torreta de Tendetes en la Saïdïa de Valencia.
Arco mudéjar de la Torreta de Tendetes. En los años 40 fue trasladado a la Zaidia.

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Mapa de la huerta y contribución particular de Valencia. Concluido el 4 de junio de 1693. Autor: Francisco Antonio Casaus. Publicado por Ascensio Duarte en 1695. Archivo de Don José Huguet.

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La Saidia, es el nombre que recibe el distrito número 5 de la ciudad de Valencia. Plano de La Saidia en la web del ayuntamiento de Valencia.

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El Cid en la batalla del arrabal de L´Alcudia de Valencia (c. 1093) con el fin de conquistarla. Fuente: La Ilustración española y americana, n.º 6, año XIV, Madrid, 10 de marzo de 1870, pág. 88

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Arco mudéjar de la Torreta de Tendetes reubicado en la calle de la Visitación y el paseo de la La Zaidía.

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Expulsión de los valencianos musulmanes rebautizados como moriscos. Embarque de moriscos en el Grao de Valencia. Pintura encargada por Felipe III a Pere Oromig. 1612.

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La margen izquierda del río Guadalaviar o Turia en 1858 por Alfred Guesdon.

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Vista aérea de Valencia dirección este. 1858 Alfred Guesdon.

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Monasterio de la Saïdia visto desde València en 1563 por Anton van den Wyngaerde.

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Azud de Mestalla. Las aguas se derivan del río Turia a través del Azud de Mestalla.

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Azud de la acequia de Mestalla en Valencia.
Azud de la acequia de Mestalla en Valencia.

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Forat o Portalet de la calle de San Bruno que comunicaba con la calle de Sagunto, de claras reminiscencias andalusíes. Fotografía realizada en el año 1931. Fuente: La Valencia desaparecida http://valenciadesaparecida.blogspot.com/2011/09/forat-o-portalet-de-la-calle-de-san.html.

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Plano del Barrio de Morvedre, Valencia

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Puente de Serranos y Santa Mónica, 1890. Barrio de Morvedre, Valencia

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Espectacular imagen tomada con un dron de la excavación en la calle Almassora, Barrio Morvedre. Valencia. Fuete: SEMAR ARQUEOLOGÍA.

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Estación Pont de Fusta. Estación de Ferrocarriles de Vía Estrecha que iban dirección Sagunto y Marítimos, en paralelo a la Calle Sagunto y a la Calle Alboraya. Barrio de Morvedre. Valencia. Fuente: La Valencia Desaparecida.

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Plano del Barrio de Trinitat, Valencia.

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Montañeta de Elio. Los Viveros. Valencia.
Mis padres en la Montañeta de Elio. Debajo de las Montañas de Elio están sepultados los restos de la munya andalusí Jardines del Real. Valencia. Fotografía de mi colección particular. Año 1945 aproximadamente.

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Munya y Palacio del Real. Tosca (1651-1723).

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Radiografía de los restos arqueológicos encontrados en los años 90. La parte coloreada en naranja oscuro es la parte expuesta en la actualidad en los Jardines del Real o Viveros municipales.

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Detalle del la munya andalusí convertida en el Palacio del Real de Valencia.

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Lenguas del Raig. Acequia de Tormos.
La restitución del partidor de las lenguas del Raig de la Acequia de Tormos es la primera que se hace en una construcción hidráulica de este tipo. La actuación tiene un gran valor patrimonial.

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Cultura:

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